Vestirse siempre me ha parecido una forma increíble de expresión. La manera perfecta de que la gente a tu alrededor sepa como eres o como quieres que te perciban, construirte una personalidad visible a través de prendas y accesorios. Una armadura que te proteja y separe del mundo o unas alas que te hagan sentirte capaz de cualquier cosa.
Para eso cada pieza ha de tener el potencial para hacerlo, ser especial, tener una conexión a nivel emocional contigo.
En nuestro ritmo de vida actual, con todo al alcance a un solo clic, estamos perdiendo esas conexiones. Es tan fácil hoy en día conseguir prendas y accesorios nuevos y por tan poco coste (siempre que hablemos de coste monetario), que hemos dejado de valorar estos objetos. No nos gusta, se cambia; se rompe, se tira; ya no reparamos, ya no personalizamos, ya no valoramos el esfuerzo que los ha traído hasta nosotros. Ya nada es realmente especial.
¿Cuántas prendas o accesorios quedan en tu armario que realmente te hagan sentir especial al llevarlas?
¿No tenías de pequeña una camiseta especial?, esa que querías llevar todos los días, la que al final se caía a trozos. ¿Sigues teniendo alguna así?
¿Y si recuperamos esa conexión? Quiero pensar que se puede, que podemos dejar de lado el mega consumismo que nos ha traído a este punto. Que podemos dejar de fingir que es normal que la ropa, los accesorios, las joyas sean tan baratas. Recordemos que, aunque obviamente el vestirse es una necesidad y el acceso a la ropa un derecho básico no es necesario tener un armario como una casa ni tener prendas nuevas cada temporada.
Tal vez en lugar de comprar cosas sin personalidad, pero de moda, podríamos intentar revalorizar lo que ya tenemos, personalizarlo, construir algo nuevo con cosas que ya no usamos. Darle personalidad propia a nuestro armario, un estilo único para cada cual.
Comprendo que no todo el mundo pueda tener el tiempo o las habilidades para hacer esto y que en algún punto tendremos que comprar o querremos comprar prendas nuevas. Llegado ese momento porque no invertir en una prenda de calidad, que nos vaya a acompañar toda la vida, en artesanía, en piezas de artistas que te permitan llevar algo que nadie más tendrá igual. O en una prenda de segunda mano, que pueda contar su historia en cada puntada.
Esto también me lleva a pensar en algo, ¿y si, como artesana, como pequeña marca, me sumo a este intento ofreciendo el servicio de convertir algo de tu armario en nuevas prendas o accesorios que vayan contigo y tu estilo? ¿O un servicio de reparación para que no tengas que deshacerte de tus prendas más especiales?
Supongo que es un tema sobre el que reflexionar, y te invito a que repases tu armario y la próxima temporada reflexiones sobre si realmente necesitas esa nueva prenda de moda y cuanto la usarás. Y a que te expreses con libertad a través de tu forma de vestir sin miedo a no ir a la moda.